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República Dominicana: Un destino inagotable y único en el mundo.

Zona Colonial
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Santo Domingo, Atenas del Nuevo Mundo

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Santo Domingo de Guzmán, moderna y cosmopolita, fue cuna de la civilización americana durante los siglos XV y XVI. Fundada por el Adelantado Don Bartolomé Colón en agosto de 1496, es la más antigua ciudad del Nuevo Mundo. La Zona Colonial, que resguarda entre sus piedras doradas unos trescientos monumentos, fue declarada en l 2010 Capital Americana de a Cultura.

Con tal motivo, el Ministerio de Turismo y el Ministerio de Cultura han diseñado un programa permanente de 8 Rutas de Turismo Cultural que procuran valorar el hecho de que Santo Domingo fue declarada por la UNESCO desde 1990 Patrimonio de la Humanidad "por su influencia en la arquitectura y el urbanismo de América, por
u valor histórico y por estar asociada a hechos y eventos de trascendencia universal".

A continuación se describen los circuitos que comprenden las Rutas de Turismo Cultural diseñadas para mostrar a nacionales y extranjeros las características de los monumentos de la Zona Colonial de la Ciudad Primada de América, que no debe dejar de recorrer cuando nos visite.

Desde ese entorno colonial que bordea el río Ozama por la Avenida del Puerto y el hermoso malecón frente a las aguas del Mar Caribe, la ciudad se extiende hacia el este y el oeste, con modernas avenidas y paseos diseñados para el esparcimiento espiritual, que ofrecen un ambiente lleno de contrastes único en su género.

callelasdamasVamos a iniciar nuestro recorrido en la Zona Colonial por la calle Las Damas, la más antigua de la ciudad primada. Haciendo abstracción de lo que nos rodea podemos ver desfilar por ella a Doña María de Toledo, acompañada por las damas de su corte.

Llegamos al paseo de Los Nichos, acogedor pasaje peatonal que lleva el nombre de un ilustre ciudadano, el Dr. Arturo Pellerano Alfáu, fundador del periódico Listín Diario. Al frente se encuentra un conjunto militar en el que se destaca La Torre del Homenaje, maciza torre medieval construida del 1503 al 1507 por mandato de Nicolás de Ovando.

Es la construcción militar más antigua y en ella ondearon desde 1503 a 1925 las banderas de las siete naciones que militarmente nos han intervenido. Una copla popular que se atribuye al Padre Vásquez describe esa penosa situación así:

"Ayer español nací, en la tarde fui francés, por la noche etíope fui, hoy dicen que soy inglés, no sé qué será de mí..."

fortaleza

La historia de la Fortaleza está cuajada de interesantes acontecimientos. El 9 de julio de 1509, en ceremonia pomposa hacía en ella su entrada triunfal Don Diego Colón, investido con los títulos de II Virrey del Nuevo Mundo, II Almirante del Mar Océano, I Duque de Veragua, I Marqués de Jamaica y Gobernador de La Española. Iba acompañado de su esposa, la Virreina María de Toledo, sus tíos Bartolomé y Diego Colón, su hermano Fernando, hijo natural del Almirante Cristóbal Colón, y un séquito de caballeros con sus esposas y doncellas.

En la explanada del recinto hay una estatua tamaño heroico de Gonzalo Fernández de Oviedo, Cronista de Indias, quien por el 1533 escribió entre sus vetustos muros la Historia General de las Indias.

Integrada al recinto militar está la Casa de Bastidas. Rodrigo de Bastidas fue el Alcalde Honorario de la ciudad de Santo Domingo en 1512, y en lo que fuera su casona hoy laboran instituciones culturales.

Al frente, una de las primeras quince edificaciones ordenadas por Ovando en 1504 la ocupan las oficinas de la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, entidad que tiene como objetivo básico rescatar obras literarias sobre temas dominicanos para reeditarlas en encuadernaciones de lujo que se distribuyen entre sus asociados.

Siguiendo en la acera oeste, después de cruzar la calle El Conde, está la casa de Hernán Cortés, otra de las quince casas de Ovando y donde se cree que el escribano Cortés trazó la estrategia de su expedición para ir a ceñirse la corona de Moctezuma en México.

Inmediatamente después está la Plazoleta María de Toledo donde los domingos opera un "mercado de pulgas".

La edificación de fachada severa que sigue, levantada entre 1714 y 1745 para albergar la iglesia de los Jesuitas, fue restaurada y convertida en Panteón Nacional en 1958. La nave central forma una cruz con las capillas laterales; en su intersección se levanta una cúpula de donde pende una imponente lámpara de bronce, donada por el Generalísimo Francisco Franco al gobierno dominicano como contribución de España a la restauración del monumento.

pateonAl lado del Panteón Nacional está la Casa de los Jesuitas, una de las edificaciones más antiguas de la ciudad. El comendador Nicolás de Ovando ordenó su construcción en los albores del siglo XVI. Fue primero asiento de la Universidad de Gorjón, y desde 1711 pasó a ser la Casa de los Jesuitas.

El conjunto de edificios tiene una planta de 788 m2, distribuidos en forma de escuadra que se comunica a través de patios interiores con la Casa de Villoria y la Casa de las Gárgolas.

En él se alojan hoy dependencias del Museo de las Casas Reales y las oficinas de la Fundación Dominicana para el Desarrollo, institución que financió la restauración de este conjunto arquitectónico. Según cuentan, en esa casa se oyen ruidos extraños que se dice son almas en pena de algunos "buenos" jesuitas.

Al frente podemos ver la Casa de los Dávila y la Casa del Comendador de Lares, Nicolás de Ovando, que se destaca por el hermoso portal gótico-isabelino, único en el Nuevo Mundo, estimado por algunos historiadores de arte como una joya de interés universal. Al lado se encuentra la Capilla de Nuestra Señora de los Remedios, una acogedora edificación de ladrillo, de la que fuera la capilla privada de la Casa de los Dávila. Se cuenta que ahí, al toque de Ángeles, se congregaban todos los habitantes de la ciudad a orar en honor de la Encarnación.

A continuación, el Reloj del Sol, construido en 1753 por Francisco Rubio de Peñaranda. Todavía marca la hora exacta.

 

 

El Conde Street

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El Conde, centro comercial de la Zona Colonial de Santo Domingo, es una vía adoquinada que abarca desde el Parque Colón hasta el Parque Independencia. Es la única calle peatonal de la ciudad. Lleva ese nombre en honor al Conde de Peñalva, gobernador de La Española, quien en 1655 impidió que Inglaterra tomara la ciudad.

Al llegar al Parque Independencia se observan restos de la muralla que defendía la Ciudad Colonial; por la calle Palo Hincado hacia el sur, se encuentra la Puerta de la Misericordia lugar donde Ramón Matías Mella proclamó la Independencia Nacional el 27 de Febrero de 1844; hacia el norte, está el Fuerte de la Concepción, una garita militar del Siglo XVII; en el mausoleo de mármol blanco descansan los restos de los Padres de la Patria y bajo el frontispicio de la Puerta de El Conde, arde por ellos una lámpara votiva en señal de respeto y veneración del pueblo dominicano a su gesta heroica. Los militares que pasan frente a ella hacen el saludo correspondiente y los civiles se descubren la cabeza.

La verja perimetral del parque, la utilizan embajadas y profesionales de las artes plásticas varias veces al año como una inmensa galería de arte, para exponer importantes temas culturales al público en general a través de las artes visuales.

El Alcázar, El Palacio del Príncipe

A escasos metros se destaca, imponente y majestuoso, el Alcázar de Colón o Casa del Príncipe, que Don Diego Colón ordenó construir para residir en ella. Los trabajos del Alcázar se inician en el 1510, bajo la dirección de arquitectos españoles traídos para tal fin y unos 1.500 indígenas.

En la mano de obra de este monumento sólo se utilizaron como herramientas la sierra, el cincel y el martillo. En el suntuoso palacete, mezcla de estilo gótico-mudéjar y renacimiento español e italiano, no se usó un clavo en sus 22 habitaciones ni en las 72 puertas y ventanas que todavía giran sobre pivotes y cierran con enormes trancas de caoba, empotradas en sus gruesos muros.

Ahí nacieron Juana e Isabel, otras dos hijas de la pareja. En la capilla, que se conserva en la estructura original, se desposaron en 1517 Enriquillo
Mencía.

Tal vez usted no ha oído hablar de Enriquillo. Para los dominicanos, Enriquillo es un símbolo de rebelión contra la injusticia. Su biografía es apasionante y uno de nuestros grandes novelistas, Manuel de Jesús Galván, narra su historia en la obra que lleva
u nombre.

De él habría mucho que decir, pero vamos a interesarle por este personaje nuestro diciéndole que en 1533, a bordo de la Nave Imperial, llegó el Capitán Francisco de Barrionuevo con doscientos soldados y el Primer Tratado de Paz de que se tiene referencia entre el Viejo Continente y el Nuevo Mundo, firmado por Carlos V.

El documento dirigido a Enriquillo consignaba la abolición de la esclavitud. El indio humilde que se tornó indómito y soberbio por la fuerza inspirada en el derecho al respeto y a la dignidad de su raza, firmó y colocó el documento sobre su cabeza en señal de aprobación e inmediatamente ordenó a sus seguidores bajar de la sierra de Bahoruco, para dar cumplimiento al Tratado.

detallealcazarLos muros originales que perduran son mudos testigos de las intrigas, alegrías y sufrimientos que vivieran por más de setenta y siete años los descendientes del Almirante Don Cristóbal Colón.

El Alcázar fue asiento de la primera Corte Española del Nuevo Mundo y de la Corte virreinal. Desde allí se gobernó el Nuevo Mundo, se trazó la estrategia conquistadora y se financiaron las expediciones que descubrieron y colonizaron a Guatemala, Cuba, Perú, México, la Florida, Puerto Rico, Colombia
Jamaica. El Palacio fue restaurado en 1955, dirigiendo los trabajos el arquitecto español Javier Barroso.

 

Parque Colón, Columbus Park

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Volvamos a tomar la Arzobispo Meriño, hasta llegar al Parque Colón y a la calle El Conde, hermoso paseo peatonal donde puede comprar una variedad de productos, tanto de fabricación nacional como importados. Ahí se encuentran las tiendas y joyerías más antiguas de la ciudad colonial.

Mientras referimos los hechos de nuestra historia, es inevitable recordar que nuestro país es la vieja casona de América y un arcón secreto para muchos que hoy se sienten felices de haberlo compartido con nosotros.

Catedral Primada de América

El censo de la Zona Colonial alcanza unos trescientos monumentos, iglesias, calles y residencias que no es prudente visitar en un solo circuito. Sin embargo, al llegar a este punto del recorrido, sería interesante visitar enfrente otra de las primacías por la que los dominicanos sentimos un especial orgullo: la Catedral de Santa María de la Encarnación, Primada de América.

En el período en el que el resurgimiento de las formas clásicas pasa en España por una etapa de adaptación, el arquitecto Alonso de Rodríguez recibe el 25 de mayo de 1510 por Real Orden, el contrato para construir una Catedral en Santo Domingo de Guzmán.

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Zarpó para La Hispaniola el 13 de junio de ese mismo año con once constructores y dos canteros. Don Diego Colón coloca la primera piedra y los trabajos se inician. Sin embargo, el movimiento que se crea en la isla con las expediciones de los conquistadores motiva en los trabajadores el deseo de ir también tras la aventura y rescinden los contratos. Alonso de Rodríguez emprendió con los planos viaje a México, y allí construyó la Catedral de Ciudad México.

En 1519 llega a la isla el obispo Alejandro Geraldini y trata de continuar la construcción. Coloca otra primera piedra el 25 de marzo de 1521, y dos años más tarde logra finalmente la arrancada que diecisiete años después, en 1540, da por terminado los trabajos. El campanario quedó inconcluso.En ella se mezclaron elementos góticos y renacentistas y aunque predominan las formas clásicas, se observan muchos detalles del gótico tardío.

Paulo III la erigió en Catedral Metropolitana y Primada de las Indias en 1546, lo que le otorgó superioridad eclesiástica sobre las demás iglesias fundadas en el Nuevo Mundo y la convirtió en centro de la cristiandad del hemisferio.

Su planta tiene además del altar mayor, catorce capillas que conservan las cenizas de muchos personajes ilustres, de ésos que nunca mueren en la memoria de los pueblos.
Tres puertas dan acceso a su interior. Una en el lado norte frente al Parque Colón. La puerta sur, frente a la Plazoleta de los Curas, que se conoce también como la Puerta del Perdón. Traspasar el umbral de esta puerta, significaba protección para muchos perseguidos políticos, cuando no existían convenios ni tratados internacionales que protegieran con el asilo, la vida de los disidentes del régimen de turno.

Aun cuando están vigentes convenios y tratados inspirados en esa protección a la vida, hoy más que nunca, necesitamos muchas Puertas del Perdón.
A la puerta mayor, de estilo plateresco, llegamos a través del atrio, que fuera convertido en mercado durante la dominación haitiana en el Siglo XIX.

The Columbus Mausoleum

Cristóbal Colón murió en Valladolid el 20 de mayo de 1506. Sobre su tumba el Rey Fernando ordenó poner una inscripción que decía: "A Castilla y a León, Nuevo Mundo dio Colón".

Los restos de Cristóbal Colón, permanecieron en Sevilla hasta que Doña María de Toledo los trajo junto con los de su esposo Don Diego Colón a la isla Hispaniola, lugar donde pidió descansaran. Los restos mortales fueron sepultados en el altar mayor de la Catedral.

En 1586, cuando la ciudad de Santo Domingo fue saqueada por el corsario Sir Francis Drake, el Obispo de la Catedral ordenó borrar las inscripciones de las lápidas que identificaban las tumbas, para evitar la profanación de esos sepulcros.

detallescolonialesCuba, que pasa al dominio español en 1795 cuando España cede a Francia la parte oriental de la isla Hispaniola, por medio del Tratado de Basilea, reclama la urna con los restos de Cristóbal Colón "por considerar que éstos debían estar en territorio de España".

Viene a Santo Domingo una comisión a procurarlos y, conociendo que se encontraban en el altar mayor de la Catedral, hicieron excavaciones y se marcharon con la primera urna que encontraron, convencidos de que la misma contenía los restos del Almirante.

En 1877, cuando se iniciaron los trabajos para reparar los daños sufridos por la Catedral, grande fue la sorpresa del Padre Francisco Xavier Billini cuando el 10 de septiembre de ese mismo año encontró una urna de plomo con la inscripción: "Ilustre Varón Don Cristóbal Colón, Primer Almirante de América", grabada en Valladolid cuando los restos fueron trasladados para exhibirse en la capilla Santa María de las Cuevas, en Sevilla.

Don Emiliano Tejada, eminente historiador dominicano, transcribe en su obra "Los restos de Colón" el acta que se levantó ese día en la ciudad de Santo Domingo para dar fe del hallazgo.

En ella se consigna que fue convocado a la Catedral el gabinete, el cuerpo diplomático acreditado en el país, autoridades eclesiásticas, civiles y militares, y a la vista del pueblo que acudió al conocer la noticia y en presencia de los notarios públicos que rubricaron el documento, se procedió al examen y reconocimiento pericial de la urna y su contenido.

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El Reverendo canónigo Francisco Xavier Billini la abrió y mostró los restos al público, cubiertos con fino cristal de roca tallado. Leyó las inscripciones que en ella figuraban y que comprobaban en forma irrefutable que eran "real y efectivamente los restos del Ilustre Genovés, Grande Almirante, Don Cristóbal Colón, Descubridor de América".

A seguidas, una salva de veintiún cañonazos disparadas por la Artillería de la Plaza, un repique general de campanas y los acordes de la banda de música militar anunciaron a la ciudadanía el fausto acontecimiento.

En 1992, la urna y el mausoleo fueron trasladados al Faro a Colón, relevante monumento construido en este siglo para honrar la memoria del Descubridor de América, Cristóbal Colón. Allí descansan los restos mortales del Gran Almirante, y hay una exposición permanente que usted puede visitar, presentada por los países latinoamericanos, España y otras naciones del mundo.

 

Las Reales Atarazanas, The Royal Shipyards

La expresión artística de la arquitectura de los siglos XV y XVI recobra el esplendor de antaño en las viejas casonas de las Reales Atarazanas. Su angosta calle, que apenas la separa del solar del Almirante frente al Alcázar de Colón, ofrece al visitante la oportunidad de rememorar una época preñada de acontecimientos ligados al acervo histórico de América.

Tal parece que por sus rústicos ventanales, celosamente resguardados, asoma una que otra dama vestida a la usanza de la época, cubriendo parte de su rostro ruboroso con el abanico, para ofrecer un saludo cortés a quienes establecieron en esta ciudad la corte virreinal.

Frente a la muralla, reconstruida en el siglo XX, está el soberbio monumento del siglo XVI hecho totalmente de ladrillos donde se alojara la más antigua Casa de Contratación y la primera Aduana del Nuevo Mundo.

atarazanastardeLas Reales Atarazanas conforman una imponente edificación única en su tipo en América. En Europa sólo la iguala Las Atarazanas Reales de Barcelona, consideradas también como una joya arquitectónica del puerto catalán.

Las Atarazanas Reales se comunican a través de patios interiores. En ellas se alojan salas de arte, tiendas de regalos, restaurantes y las Oficinas de Patrimonio Cultural, que comparte la edificación con el Museo Virreinal, donde se exhiben obras de arte y documentos de interés histórico entre los que se encuentra un original rubricado por los Reyes Católicos de España Fernando e Isabel.

Pasando el torreón se encuentra un hermoso paseo contiguo al lugar donde Cristóbal Colón echó las amarras de su carabela en el segundo viaje al Nuevo Mundo. Desde aquí podemos observar, en la margen oriental del Río Ozama, el Faro a Colón, monumento donde descansan sus restos y el más relevante construido en este siglo para honrar su memoria.

También puede ver la Capilla del Rosario, que es la iglesia más antigua de la ciudad. Data del 1496 cuando los fundamentos de la ciudad, llamada La Nueva Isabela, estaban de ese lado del río. Hay constancia de que Fray Bartolomé de las Casas ofició en esa capilla, una misa para bendecir la expedición que salió desde aquí a colonizar a Guatemala, en 1544.

callecolonialSubiendo la cuesta por donde están las tiendas de artesanía, salimos a la calle Isabel la Católica (antigua Calle del Comercio) y doblando a la derecha nos detenemos al final ante un conjunto de iglesia y fortaleza colonial único en la ciudad: La Iglesia y el Fuerte de Santa Bárbara, ubicados en la cantera de piedra de donde se extrajo el material para la construcción de casi todos los monumentos ya descritos y también de la muralla de la ciudad colonial, levantada hacia 1574. Allí recibió las aguas del bautismo Juan Pablo Duarte, Padre de la Patria.

Desde sus jardines puede contemplarse una vista diferente de la ciudad colonial y reposar bajo el fuerte para luego emprender la caminata, esta vez por la calle Arzobispo Meriño donde podemos ver la Casa de la Moneda, y el Monasterio de San Francisco, que se destaca imponente al llegar a la esquina Del Monte y Tejada. Allí fue educado el indígena Guarocuya, bautizado en la fe cristiana con el nombre de Enriquillo. Siguiendo por Arzobispo Meriño, se hace una derecha en la calle Luperón, y en la próxima usted encuentra a San Nicolás de Bari, el primer hospital del Nuevo Mundo, construido en el 1503, que conserva a través de los siglos su majestuosa figura arquitectónica.

 

 

 

Las Casas Reales, The Royal Estates

La magnificencia del conjunto arquitectónico ubicado en frente, pertenece a lo que en tiempos de la colonia se llamó Casas Reales. Allí se cimentó la Real Audiencia, un tribunal superior con jurisdicción en todo el Nuevo Mundo, que el Rey Fernando creó con asiento en Santo Domingo el 5 de abril de 1511. Más tarde fue el Palacio de los Gobernadores y de la Capitanía General. La Real Audiencia restringía veladamente la autoridad del Virrey Don Diego Colón, y con motivo de España ceder a Francia la parte oriental de La Española mediante el Tratado de Basilea en 1795, la Real Audiencia fue trasladada a Cuba el 12 de noviembre de 1799.

En la fachada sur de las Casas Reales, que da a la calle de Las Mercedes, puede apreciarse el único escudo que existe en el mundo de la reina Juana de Castilla, conocida también por "Juana la Loca", esposa de Felipe el Hermoso. Hoy, a más de tres siglos de la presencia de España en la isla está expuesto al público en el Museo de las Casas Reales.

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Al descender la cuesta por la calle Las Damas podemos ver a la derecha la Puerta de San Diego, acceso desde el puerto a la ciudad amurallada. Fue construida entre 1540 y 1555.

A la izquierda está la Plaza de la Contratación y siguiendo hasta la calle Isabel la Católica encontramos la Casa del Cordón, erigida a principios del siglo XVI. Es la primera casa residencial edificada en la ciudad de Santo Domingo. Su primer dueño, Francisco de Garay, vino con Cristóbal Colón en el primer viaje. Datos históricos apuntan que Garay es también la primera persona que ejerció como Notario Público en La Española, y que amasó una inmensa fortuna en bienes inmuebles.

Cuando el Rey Fernando nombró a Francisco Tapia Alcalde de Santo Domingo de Guzmán, Don Diego Colón, por recomendación del Rey, tuvo que abandonar como residencia la Torre del Homenaje y ocupó transitoriamente la Casa del Cordón, en compañía de su esposa y séquito. Allí nacieron sus hijas, Felipa y María, en 1510 y 1511 respectivamente. Hoy es sede de las oficinas del Banco Popular Dominicano, entidad que financió la restauración de la vieja edificación y que puede visitarla gratuitamente.

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